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lunes, 6 de octubre de 2008

Bendita crisis


Independientemente de si lo que está cayendo es crisis o granizo, ambos tienen muy mala prensa. Sin embargo, así como los trozos de hielo que caen del cielo producen bastantes destrozos y nada bueno, de la crisis se puede sacar alguna bondad.
Aunque sea bastante impopular, es justo reconocer que la necesidad agudiza el ingenio y nos incentiva a progresar. Por eso me gustaría ir poniendo ejemplos de cosas que seguro que mejoran en esta coyuntura.
Resulta que de tanto hablar de crisis, unos porque no pueden y otros porque les ha entrado el porsiacaso, no gastan tanto como antes (convirtiendo una bola de nieve en una avalancha en los Alpes) disminuyendo el habitual consumismo y favoreciendo hacer algunos ahorrillos.
También podemos hablar del precio de los pisos. Según parece empiezan a bajar y en algunos sitios no solo bajan los nuevos, sino también los de segunda mano. Y como aún quedan muchos por vender, se están poniendo de alquiler, lo que es otra buena noticia.
Tampoco es para que se quede para siempre, pero esta crisis ayudará a que reflexionemos antes de gastar el dinero al tiempo que pone en su sitio a los que se aprovechaban de nuestra necesidad (o vicio).

lunes, 14 de abril de 2008

Ecologista de cartón


En una conversación, un conocido se declara ecologista (quién lo hubiera dicho). Me dice lo preocupado que se encuentra por lo del cambio climático ese y expone, una a una las medidas que deben adoptar los gobiernos y las empresas de todos los ámbitos para frenar el desastre.
Le doy la razón y animado por su buen rollo, despliego igualmente todo mi conocimiento sobre el particular: sobre cómo se debe variar la vida diaria para hacerla más ecológica, la educación ambiental, los cambios en las viviendas para limitar el aire acondicionado, el reciclaje obligatorio, etc. Un recorrido más completo que la guía práctica del ahorro energético.
A medida que voy detallando esto, este conocido no parece tenerlo claro. Para comprobar esta impresión, le pregunto que cuánto recicla. La respuesta me deja helado. Resulta que no hay contenedores de reciclaje en su calle, sino en la de al lado y es una lata llevar unas bolsitas con lo del papel, el vidrio y los envases tan lejos (lejos, es ir de aquí a Tombuctú choleando, pero a la calle de al lado). Sólo las lleva si le cuadra cuando va al trabajo en coche (¿en coche? si trabaja a 15 minutos andando despacito) porque es muy cansado. No puedo más y me voy sin despedirme.
Volviendo a casa reflexiono sobre lo sucedido. Está claro que tener una cierta conciencia ecológica es más cansado que ser un cretino. Pero se consume menos energía. De todo tipo.